
Cummins presentó en Busworld Europe 2025 una nueva generación de baterías de fosfato de hierro litio LFP desarrolladas por su división de tecnologías de cero emisiones, Accelera by Cummins. Estas baterías alcanzan una densidad energética cercana a 165 Wh por kilogramo, una mejora significativa para este tipo de química. Gracias a esto, se acercan al rendimiento de las baterías NMC mientras conservan las ventajas que han impulsado a la industria a preferir las LFP en buses urbanos. Las principales ventajas son mayor seguridad térmica, vida útil prolongada y un costo total de propiedad más competitivo.
El sistema fue diseñado bajo el concepto cell to chassis. Las celdas se integran directamente al chasis del autobús, permitiendo aprovechar mejor el espacio disponible. En su configuración one tier, el pack tiene una altura aproximada de 140 milímetros, lo que facilita su instalación bajo el piso sin sacrificar espacio interior para los pasajeros. Esta característica es especialmente útil para operadores que necesitan maximizar la capacidad de transporte en rutas de alta demanda.

Cummins anunció que la producción de estos packs para Europa comenzará en 2028 y que en Norteamérica estará disponible desde 2027 en una variante denominada 3T. La plataforma es modular, lo que permite adaptarla a las necesidades de diferentes operadores, sean buses de tránsito urbano, sistemas BRT o aplicaciones regionales.
Para América Latina, este desarrollo es relevante por varias razones. La región avanza hacia la electrificación del transporte público, aunque con ritmos muy distintos entre países. Ciudades como Bogotá, Santiago, Ciudad de México y São Paulo ya operan o evalúan flotas eléctricas de gran escala. En este contexto, una batería LFP más ligera, con mayor densidad energética y con integración estructural puede ayudar a optimizar rutas exigentes, reducir costos de mantenimiento y mejorar la disponibilidad de los vehículos.

El uso de baterías LFP también es atractivo para los operadores latinoamericanos porque resisten mejor ciclos profundos de carga y descarga, algo habitual en rutas con topografía compleja y tráfico variable. Además, las previsiones de menor costo total de propiedad pueden ser un argumento decisivo para flotas municipales que dependen de licitaciones ajustadas o presupuestos públicos limitados.
Aunque Cummins impulsa con fuerza la electrificación, la compañía mantiene una estrategia de múltiples energías. También exhibió motores diésel avanzados, motores a gas natural y un motor de combustión interna preparado para hidrógeno. Esta visión es especialmente relevante para América Latina, donde no todas las ciudades cuentan con redes eléctricas robustas, infraestructura de carga o estabilidad regulatoria suficiente para electrificar todo su sistema de transporte de inmediato. La posibilidad de combinar tecnologías permite una transición más flexible y adaptada a las condiciones de cada país.
En conjunto, las nuevas baterías LFP de Cummins representan una oportunidad para acelerar la modernización de los sistemas de transporte en la región. Ofrecen mejoras técnicas que pueden traducirse en mayor eficiencia, mejor capacidad operativa y costos más sostenibles, aspectos clave para que América Latina continúe avanzando hacia una movilidad más limpia sin comprometer la viabilidad económica de sus flotas.




