
Financiado por la Unión Europea dentro del programa Horizonte Europa y liderado por el CEA de Francia, SIERRA reúne a 11 socios de 7 países con un objetivo claro: crear un sistema de almacenamiento energético optimizado para las exigencias reales del transporte pesado. Aquí no se trata de adaptar baterías del mundo automotriz, sino de diseñarlas desde cero para buses.
El foco del proyecto está en el uso de química NMC rica en níquel, con la meta de aumentar la densidad energética sin comprometer seguridad ni vida útil. En un bus, esto es crítico: hablamos de vehículos que operan jornadas intensivas, con múltiples ciclos de carga y descarga, altas demandas térmicas y necesidad de confiabilidad absoluta.
Pero SIERRA va más allá de la celda. El desarrollo abarca el paquete completo: estructuras más ligeras mediante carcasas multimaterial, sistemas avanzados de monitoreo del estado de carga y salud, optimización térmica y uso de gemelos digitales para validar el comportamiento en operación real.
El objetivo es alcanzar un nivel TRL6, es decir, dejar la tecnología lista para pruebas en condiciones reales y acercarla a su industrialización.
En un mercado donde Asia lidera claramente la tecnología de baterías, SIERRA representa un movimiento estratégico de Europa para cerrar la brecha. Y lo hace con una premisa contundente: el futuro del bus eléctrico no depende solo de tener más energía, sino de tener la energía correcta, diseñada para trabajar al ritmo del transporte público.




